Traducir Borges. La experiencia brasileña

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Lectores de Borges



por Jorge Schwartz
Borges visitó oficialmente el Brasil en dos momentos: por primera vez en 1970, para recibir el Premio Matarazzo. Ese mismo año sus obras empiezan a ser publicadas al portugués, por la editorial Globo; y en 1984, cuando vino invitado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de São Paulo. Entonces Borges ya era un cult en el Brasil. La misma casa editorial compró los derechos de las Obras Completas en cuatro tomos y su traducción al portugués se realizó bajo mi coordinación.
En algún momento Borges afirmó que quien no escribe poesía, la enseña. A partir de este postulado contundente e infelizmente verdadero, uno de los primeros cuidados ha sido buscar afinidades con los traductores: encomendar la poesía a poetas familiarizados con el castellano y la ficción a profesionales expertos en el mañoso oficio de la traducción del portugués para el español. La crítica brasileña en los últimos años ha mostrado que las traducciones del español al portugués, cuando son reseñadas, han servido, más que para cualquier otra finalidad, como fuente inagotable de graciosos ejemplos de falsos cognados, de tropiezos de traducción y de revisión o de un gran desconocimiento del español. La semejanza de aquello que inicialmente es distinto, se constituye finalmente en una gran celada, inclusive para profesionales expertos. La proximidad del español y del portugués torna la tarea mucho más árdua la traducción que si se tratase de lenguas de orígenes diferenciados.
Si la mera operación traductora del español al portugués requiere cuidados duplicados, traducir a Borges significó hacer coincidir dos vertientes: por un lado, la traducción creativa, la búsqueda del mot juste, sin traicionar el original. La segunda, tener que sumergirse en un pensamiento enciclopédico que requirió la ayuda permanente de los más variados especialistas. Han sido así consultados arabistas, hebraístas, latinistas, helenistas, compañeros y bibliotecarios para chequear fuentes, hasta un catedrático de ornitología y otro de gramíneas, para la difícil transposición de universos culturales distantes que van de las sagas islandesas, pasando por las Mil y una noches, a las kenningar y las tankas. También obras de referencia básicas, biografías, inclusive otras traducciones. Me refiero especialmente a la clásica edición de La Pléiade, organizada por Jean-Pierre Bernès (y ahora en dos tomos), que se convirtió en un instrumento obligatorio de consulta, no tanto por las traducciones, como por el riguroso aparato crítico elaborado con la consultoría del propio Borges, que también le dedicó un prefacio, poco tiempo antes de morir, a esta hermosa edición.
¿Para traducir Borges, es necesario conocer sus teorías sobre la traducción? En este caso, ¿debemos adoptar los criterios teóricos suyos como teórico y como traductor? ¿Cuál es el mejor criterio para una buena traducción? Ha sido también esencial resolver problemas decurrentes de alteraciones hechas por él mismo. Pero hay todavía otro tipo de modificaciones, hechas por el propio Borges y que no han sido pocas, respetadas en las Obras Completas en español y en el portugués. Existen todavía errores decurrentes de la edición argentina de Emecé, con la cual hemos trabajado. No son alteraciones de. autor ni errores de interpretación.
Sobre la pregunta crucial: ¿cuál es la mejor traducción?, si nos apoyamos en los presupuestos teóricos de Borges y en sus análisis comparativos de las traducciones de fragmentos de La Odisea de Homero y de Las 1.001 noches, difícilmente llegaremos a una conclusión: que será siempre más fácil saber cuál es la peor y más difícil definir la mejor traducción. 

Fuente: Centro Virtual Cervantes
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about: Sonia Rodríguez Mella

¡Hola! Me encanta traducir y creé este blog para poder transmitir mis experiencias en el estudio de idiomas y otras pasiones relacionadas, como la producción de glosarios y diccionarios. Mis áreas preferidas son las de medicina, contabilidad, gastronomía y canciones. ¿Quieres saber más de mí? Esta soy yo.

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